De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, el agua es esencial para el cuerpo humano en cualquier etapa de la vida ayudando a regular la temperatura corporal, manteniendo la piel hidratada y elástica, lubricando articulaciones y órganos y ayuda a una buena digestión.

Una de las consecuencias adversas por una ingesta inadecuada de agua es la deshidratación, cuyos síntomas dependen del grado de deficiencia del agua; de manera general las señales de deshidratación son mareos, dolor de cabeza, debilidad y fatiga, boca seca y falta de apetito.

En individuos sedentarios o moderadamente activos y bajo condiciones normales de temperatura el cuerpo pierde agua a través de la orina, heces, respiración y sudoración. Al aumentar la actividad física y en condiciones de diferente temperatura el sudor contribuye a la pérdida de agua corporal.

Se recomienda consumir de 2 a 3 litros de agua diariamente pero las necesidades pueden variar de acuerdo a nuestra edad, sexo, dieta y tipo de actividad física.

El agua necesaria para cubrir los requerimientos diarios proviene de los alimentos y bebidas que se ingieren, además de la que se produce por el metabolismo, por lo anterior es importante que todos los días se considere la ingesta de mínimo 2 litros de agua como parte de nuestros hábitos.